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Lo ético y lo legal en la adolescencia trans

 Blog 1 – Lo ético y lo legal en la adolescencia trans

 

Los constructos sociales son artefactos que no existen en la naturaleza y nos inventamos para facilitar las relaciones interpersonales y la interacción entre las personas y el entorno. 

 

o   que se inventa la sociedad”;

o   “que nos inventamos”

o   “ que no existen”

 

El constructo social contempla un conjunto de reglas o acuerdos, compartidos y aceptados en ese grupo.  Los constructos nacen debido a la necesidad que se tiene de construir los significados que la sociedad les otorga a los seres humanos, a partir de sus rasgos o atributos físicos, emocionales o sociales. 

 

Entonces, me pregunto: ¿Que necesidad se tiene de construir significados otorgados a los seres humanos, cuando estos significados lastiman, discriminan, marginalizan, codean, y hasta atacan a los mismos seres humanos?

 

El género es una construcción social y cultura basada en las diferencias dadas por el sexo biológico, y a partir de ellas se socializa diferencialmente a varones y mujeres dirigiéndoles hacia ideales tradicionales de hombre-masculino y mujer-femenina.

 

Partiendo de todo esto, esta presión social constante de que, si naciste “mujer” tienes que ser femenina, esposa, madre, ama de casa, débil, changuita y si naciste “hombre” tienes que ser masculino, llevar el pan a la mesa, ser fuente de ingreso y estabilidad económica en tu hogar, duro, recto, no llorar.  Todo lo que se salga de esto, no está bien, según los constructos sociales. Tenemos que actuar, comportarnos, y seguir las normas y reglas impuestas para caer bajo unas clasificaciones específicas, y bien cumplir con los moldes esperados del cuerpo, la cara, el pelo, la altura, manos grandes, o cintura finita, nariz perfilada, mucha barba, bigotudos, unas postizas. ¿Entiendes por la línea que voy? Maquíllate, pero si eres hombre, no puedes usar protector solar con base, ni chapstick, lipgloss, no puedes pintarte las unas, ni usar mahones pegados.  Pero si eres mujer, y no te maquillas, usas ropa ancha, hoodies, tennis todo el tiempo, eres una macha.

Esta sociedad, es la que está dificultando el proceso de crecimiento e identidad que cada niño y adolescente, poniéndoles una presión innecesaria de tener que identificarme exactamente a como me lo pide el entorno. 

 

¿Como puedo apoyar ética y legalmente a los adolescentes trans?

 

Lo primero que tenemos que reconocer es que lo fundamental en todo este proceso es el acompañamiento adecuado de las necesidades de los adolescentes trans y sus procesos, abordando que cada caso es individual, pues cada persona es individual.  Incluir la ética en esto es muy importante, ya que según menciona Isolina Riaño Galán, en “Transexualidad: Perspectiva ética y jurídica”, “no todo es ciencia y técnica, pues estos tratan de hechos, y no es posible tomar decisiones sin valorar.  No podemos limitarnos a la evidencia científica, sino que hay que tomar en cuenta los valores.  Debemos contestar: ¿Qué debemos hacer? O ¿Qué es lo mejor que puedo hacer?”. Y este es el enfoque a donde debemos llevar en el proceso de acompañamiento a los adolescentes trans.

 

Isolina Riaño Galán nos menciona en su publicación, que se deben tener unos valores en cuenta, desde una mirada ética, mencionando varias veces que cada caso es único y que no hay soluciones estándares para este proceso.  Como padres, familiares, y allegados adolescentes, sabemos que el proceso perse de la adolescencia es uno difícil, donde la persona está pasando unos procesos físicos, emocionales, psicológicos y adaptativos a su entorno, imagínate un adolescente trans.  Es muy importante que todos los que sean parte de este proceso, desde la practica médica, hagan de esto un proceso deliberativo de todos los implicados, en la medida de sus posibilidades y grado de madurez de cada adolescente, desde una ética de la responsabilidad.

 

Según el Posicionamiento de la Asociación Española de Pediatría, en relación con la disforia de género en la infancia y la adolescencia, Isolina Riaño Galán menciona algunos valores a éticos a considerar:

 

1.     El interés superior del menor, respetando en la medida de lo posible, la voluntad y los deseos del menor en la construcción de su identidad y el libre desarrollo de la personalidad.

2.     Principio de protección frente a la vulnerabilidad.

3.     Acompañamiento y escucha activa del propio relato del menor, posibilitando la expresión de su propia identidad y asegurando que el relato es autentico y no está condicionado por agentes externos (socio-familiares) o internos (emocionales)

4.     Prudencia, puesto que la construcción de identidad de género es un proceso.

5.     Responsabilidad, entendida como “el deber de cuidar y preocuparse por el otro vulnerable)

6.     Reconocimiento del valor positivo en la diversidad.

7.     Respeto a la diversidad, más allá del género, lo importante que es la persona.

 

Se les debe permitir expresarse libremente, no bajo un constructo social. Debemos protegerlos contra actitudes de discriminación, y no apresurarse a otras medidas.  Riaño Galán dice: El problema lo genera la propia sociedad por su rigidez y empeño en encasillar y etiquetar.

 

Hay muchísima diversidad sexual y de género como personas.  Factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales hacen de una combinación compleja, y que resulten estas diversidades. No debemos seguir fomentando el que sea rosa o azul, debemos tener y proyectar la inclusión que tanto se habla, y aceptar que hay verde, anaranjado, violeta, marrón, negro. 

 

Según Adolescere, en su artículo “Aprendiendo con los expertos: la mirada ética como factor de protección”, Sabel Gabaldon, psiquiatra infantil, destaca el enfoque sobre los posibles tratamientos: “hasta donde uno quiera” como necesidad sentida, de forma libre y autónoma, con capacidad para analizar, decidir y comprender.  Éticamente hablando, tenemos que apoyar al adolescente, e informarlos según su nivel de entendimiento y madurez.  Como padres y cuidadores, y especialistas en la salud, médicos, psicólogos, no debemos tratar de resolver el “problema” con que mi hijo quiere ser hija, pues vamos a darle tratamiento hormonal y que se hagan procesos de reasignación de sexo. o sea, ¿queremos nuevamente cumplir con este constructo social como familia, y evitar los señalamientos sociales y tratar de actuar “normal” ?, o ¿queremos apoyar saludablemente a un menor en proceso de adolescencia, dándole la libertad de elegir, de proyectarse como sientan, de libre y simplemente ser? 

 

Como padres, adultos, queremos buscar lo mejor para este proceso de adolescencia y en su búsqueda de identidad. Pero no apresurarlos a cambiar físicamente, cuando psicológica, emocional y mentalmente están procesando todo que sienten.  Muchas veces esta misma presión social es la que no permite orientarles y dejarles expresarse de la manera que deseen.  Éticamente, apoyarlos y estar presente y darle toda la información según su capacidad de entendimiento es la manera de darles mejor apoyo y cumplimos con esta parte responsable e integra de lo que se llama empatía humana.

 

Debemos buscar, como sociedad que la formación correcta de parte de los profesionales son los que van a proveerle ese apoyo a padres, adolescentes y familia, y va a incluir que socialmente, todos esos profesionales sean facilitadores. Esto incluye maestros, lideres, políticos y todo adulto que pueda ser ente de apoyo.

 

Si nos vamos a lo legal en los adolescentes trans, el estado tiene que actuar positivamente a favor de ellos, según los principios de libre desarrollo de la personalidad y la dignidad humana.  Al ser menores de edad, la capacidad de decisión queda limitada, por ello, desde una perspectiva jurídica, y tener menores con disforia de género, su capacidad de decisión puede verse limitada y/o excluida hasta alcanzar la mayoría de edad.  Es muy importante que reconozcamos que el problema radica en que hay tratamientos que conllevan consecuencias irreversibles para la integridad física del menor y que el dilatar el proceso requerido conlleva a la depresión, ansiedad y hasta ideas suicidas. 

 

¿Como, entonces, podemos ser apoyo para estos adolescentes trans, sin afectar su psicología emocional, ayudándolos dentro de una sociedad marginalista, que quiere rosa o azul solamente?

Buscar el interés superior del menor es un criterio no solo ético, sino también legal.  Hay que entender el interés superior del menor, como todo aquello que le beneficia en el sentido más amplio posible, dice Isolina Riaño Galán, e incluye, que no solo de orden material, sino también social, psicológico y moral, todo lo que redunde en su dignidad como persona. Según la Ley Orgánica 1/1996, de Protección Jurídica del Menor, establece que: “Todo menor tiene derecho a que su interés superior sea valorado y considerado primordial, en todas las acciones y decisiones que le conciernen tanto en el ámbito público como privado”. En el escrito de Riaño Galán, “Transexualidad: Perspectiva ética y jurídica”, esta menciona que según la reforma de la Ley 1/1996, por las de 2015, estos criterios están para la interpretación y aplicación de cada caso del interés superior del menor (artículo 2):

 

a)     Principio de no maleficencia y beneficencias: La protección del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo del menor y la satisfacción de sus necesidades básicas, tanto materiales como físicas y educativas como emocionales y afectivas. 

b)    Principio de autonomía: Consideración de los deseos, sentimientos y opiniones del menor, así como su derecho a participar progresivamente, en función de su edad, madurez, desarrollo y evolución personal, en el proceso de determinación de su interés superior. Y la preservación de la identidad, cultura, religión, convicciones, orientación sexual e identidad de género, así como la no discriminación de este por estas o cualesquiera otras condiciones, incluida la discapacidad, garantizando el desarrollo armónico de su personalidad.

c)     Principio de justicia: La conveniencia de que su vida y desarrollo tenga lugar en un entorno familiar adecuado y libre de violencia.

 

Evaluando lo ético y lo legal, entonces, viene la incertidumbre de que es lo correcto: retrasar los procesos de tratamientos hormonales que tengan consecuencias irreversibles, o apoyar a ese menor/adolescente en el proceso de transición.  Tomando en cuenta que hay casos que el retraso de estas intervenciones medicas puedan prolongar el malestar y contribuir a la estigmatización, discrimen y abuso por parte de la sociedad afecte a este adolescente.

 

El código Civil de PR (1930) establece en su articulo 247 que la mayoría de edad es a los 21yrs.  En el caso de los menores de edad en PR con identidad trans, tendrán que solicitar permiso de sus padres para recibir tratamiento hormonal, solicitar cambiar su nombre y comenzar proceso de transición.  Entonces como padres, hay que buscar ese apoyo profesional y servicios de salud para darle las mejores alternativas y herramientas a estos adolescentes, sin apresurar nada, y tampoco dilatar nada. Y esta indecisión, incertidumbre y buscar siempre lo mejor para ellos es lo que causa caos y confusión.

 

Tenemos que proveerles un espacio seguro a estos menores para que puedan explorar sus necesidades, y que, en este proceso, seamos apoyo, no tropiezo.  Se menciona mucho en los artículos leídos que es muy importante entender la madures, seguridad y proceso de cada adolescente para entonces ver cuál es la vertiente para elegir y cómo podemos apoyar. Hay que tener presente que cada situación es única y muy individual. Todo va a influir de una manera u otra a que sea algo fácil o difícil para el adolescente y/o la familia.  Depende la cultura, país donde nacieron, pensamientos religiosos, tradiciones sociales y restricciones normativas de su entorno, tabúes, y falta de educación social e individual sobre el tema, es lo que va a facilitar o imposibilitar este proceso y que sea uno sano y de apoyo real hacia una persona que aun está en crecimiento, y se está conociendo y buscando su identidad y expresión de género.  Ética y legalmente hablando, tenemos que proveer salud emocional, salud física y salud psicológica a nuestros adolescentes para que sean adultos saludables y entes de apoyo para los que vienen creciendo debajo de ellos. La educación en todos los aspectos sociales es la clave para que el proceso individual de cada adolescente trans sea uno facilitador, llevadero, y que el resultado sea la aceptación y felicidad de cada cual. Tenemos que mejorar estos constructos sociales, editarlos, o quizás eliminarlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias:

 

Riaño Galán, Isolina (2020). Transexualidad. Perspectiva ética y jurídica. Encuentro con el experto. Revista Esp Endocrinol Pediatr 2020; 11 (Suppl 1). 99-105. https://www.endocrinologiapediatrica.org/revistas/P1-E33/P1-E33-S2635-A603.pdf

 

Del Rio Pastoriza I. (2022) Diversidad de género y adolescencia: un reto ético en la consulta. Adolescere. Vol X. Mayo-Junio 2022. No.2 [ SEMA (Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia)] https://www.adolescere.es/diversidad-de-genero-y-adolescencia-un-reto-etico-en-la-consulta/#top

 

Vazquez Rivera, M., Rodriguez Madera, S., Ramos Pibernus, A., Emanuel Rivas, D. (2023) Comunidades Trans. Cuir y no Binaria. Presencia y Resistencia. p 77-101, 269-282.

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